Las precipitaciones acumuladas, que en algunas localidades superaron los 270 milímetros, alteraron el ritmo de las actividades agrícolas en el centro-norte de Santa Fe. Los mayores impactos se concentraron en el área central relevada por el Sistema de Estimaciones Agrícolas (SEA) de la Bolsa de Comercio de Santa Fe, donde la intensidad de las lluvias condicionó la normalidad de las tareas a campo.
Lluvias de hasta 270 mm frenaron las tareas agrícolas en el centro-norte de Santa Fe
El informe del SEA de la Bolsa de Comercio de Santa Fe señala fuertes impactos en la región central. Mejora el estado de la soja, se frena la cosecha de maíz y cae el área de algodón y sorgo
En los departamentos del norte de Santa Fe solo pudieron concretarse, de manera puntual y según la accesibilidad a los lotes, aplicaciones de fertilizantes, herbicidas e insecticidas, siembra de maíz tardío y monitoreos sanitarios.
En los departamentos del norte solo pudieron concretarse, de manera puntual y según la accesibilidad a los lotes, aplicaciones de fertilizantes, herbicidas e insecticidas, siembra de maíz tardío y monitoreos sanitarios.
Los registros más elevados —superiores a 270 mm— se dieron en el centro, este y sudeste del departamento San Cristóbal, así como en sectores de San Justo y San Javier. En el norte de Castellanos, Las Colonias y San Jerónimo los acumulados oscilaron entre 110 y 195 mm, mientras que en el resto del área de estudio fueron inferiores a 100 mm.
Respecto a la situación cultivo por cultivo, la cosecha de girasol finalizó en el norte de la región, pero en el centro-sur quedó interrumpida por las lluvias.
En maíz temprano el 98% de los lotes se encuentra en estado bueno, muy bueno o excelente, sin complicaciones relevantes hasta el momento; el 2% restante presenta condiciones regulares. La recolección, sin embargo, debió suspenderse por las condiciones climáticas. Antes de las precipitaciones, los rendimientos promediaban entre 50 y 54 quintales por hectárea en los pisos mínimos y entre 100 y 115 qq/ha en los máximos, con lotes puntuales que alcanzaron entre 125 y 128 qq/ha.
En cuanto al picado y embolsado para autoconsumo —en las cuencas lecheras y establecimientos de engorde a corral— la actividad fue prácticamente nula en los últimos días. Los resultados consolidados se ubicaron entre 12 y 16 metros bolsa por hectárea, con picos de 18 m/bolsa/ha y una calidad de reserva de buena a muy buena.
Soja con mejores perspectivas
La soja temprana mostró buena germinación y un desarrollo vegetativo normal. Las lluvias resultaron oportunas en una etapa clave —llenado de grano— y reconfiguraron las expectativas productivas, especialmente en las zonas de mayor superficie sembrada.
Hasta el momento no se detectaron inconvenientes de relevancia. Solo se registró presencia de arañuela y trips en algunos lotes, donde se realizaron controles específicos. El 98% de los cuadros fue evaluado en condición buena a muy buena, con algunos excelentes, y el 2% restante en estado bueno a regular.
En soja tardía se implantaron 595.000 hectáreas, un 0,2% más que en la campaña anterior. El cultivo presenta buena emergencia y crecimiento, aunque en sectores de menor aptitud agrícola se observó estrés hídrico y térmico, que podría revertirse con las recientes precipitaciones.
Algodón, sorgo y maíz tardío
El algodón registró una caída interanual de entre 22% y 24% respecto de la campaña previa, que había alcanzado 106.100 hectáreas.
En sorgo granífero, la siembra finalizó con 120.000 hectáreas, un 10% menos que las 132.450 hectáreas del ciclo anterior. La reducción respondió a los magros resultados obtenidos tras el déficit hídrico que afectó al cereal en distintas etapas fenológicas.
Por su parte, el maíz tardío mostró una intención de siembra de 90.000 hectáreas —22% más que el ciclo previo— y cerró con 89.000 hectáreas implantadas. La evolución final del cultivo estuvo condicionada por las condiciones ambientales.









