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La ganadería regenerativa tendrá su encuentro en Santa Fe

La Sociedad Rural de San Javier será sede del encuentro "Regenera Santa Fe", un evento presencial y gratuito en el que se abordarán cuestiones relativas al manejo holístico en ganadería.

Miércoles 04 de Mayo de 2022

Este viernes 6 de mayo, a partir de las 9, tendrá lugar el evento “Regenera Santa Fe: Un día para conocer la puesta de valor del manejo holístico y su contribución a la ganadería regenerativa”, en el predio de la Sociedad Rural de San Javier.

La organización del encuentro está a cargo de Ovis 21, una empresa que presta servicios holísticos de manejo holístico en Argentina y que toma los lineamientos de Allan Savory, creador e impulsor de este método alternativo para la gestión de los ecosistemas con el uso de ganado.

A nivel provincial, son alrededor de 30 los establecimientos que implementaron el sistema dentro de la red y que reciben asesoramiento. “Trabajamos a través de nodos y en Santa Fe formamos Perennia. Comenzamos a funcionar en septiembre del año pasado y ya somos 11 profesionales los que la conformamos”, contó a Agroclave el Med. Vet. Iván Tomatis.

Los “Regenera” son encuentros que sirven para darle difusión al manejo holístico y también se realizan en Buenos Aires, San Luis y Entre Ríos. En esta oportunidad, se desarrollarán conferencias con especialistas y paneles en los que se compartirán experiencias concretas. Además, se llevará adelante una recorrida por Estancia María Roxana, donde se podrá evaluar en el lugar este tipo de experiencias que se vienen desarrollando desde hace varios años.

Bonos de carbono

“En este tipo de sistemas regenerativos, los pastizales, al ser comidos, comienzan a captar carbono del ambiente. Este manejo significará que la carne producida en estos ambientes contribuye con carbono negativo”, explica Tomatis

¿Cómo se certifican este tipo de prácticas? En un principio se “traza una línea de base del carbono entre otras cuestiones. Se realiza un análisis de suelo en diferentes lugares del campo a base de una planificación previa. Se monitorea anualmente el índice de salud del suelo y cada cinco años se vuelve a medir. Nosotros estamos capacitados para certificar ese tipo de prácticas. Podemos certificar que, con determinado manejo, se capta cierta cantidad de toneladas de carbono por hectárea. Hay empresas que lo comercializan. Esto permitirá al establecimiento ingresar a un mercado mundial a través de diferentes plataformas para vender bonos de carbono”, se entusiasma Tomatis y agrega: “En Argentina hay varias empresas alemanas interesadas en la compra de carbono. Es un premio a los campos que dan un servicio ambiental”.

Manejo holístico y ganadería regenerativa

En Argentina los sistemas que se conocen son la ganadería extensiva (tradicional) y la intensiva-industrial (feed lot). El primero se desarrolla con bajos costos en insumos pero con menor productividad. El segundo se caracteriza por tener un elevado nivel de uso de insumos pero mayor productividad. ¿Es posible un sistema con alta productividad y bajo nivel de insumos? Para Tomatis la respuesta es sí: “El marco en la toma de decisiones de un sistema regenerativo es el manejo holístico. Existen un sinnúmero de variables para lograr el objetivo de regenerar la tierra y mantener la alta la productividad. La clave es imitar a la naturaleza”.

>> Leer más: Ganadería regenerativa: otra forma de producir carne

Sobre este último punto, el especialista amplía: “Los herbívoros vivían en manadas porque eran perseguidos por predadores. Pastoreaban en grupo y se desplazaban. No volvían a la misma zona por un período de tiempo razonable. Esto permitía a los pastos volver a niveles de productividad mayor. De esta misma forma funciona el sistema: permite el crecimiento de especies nativas que habían desaparecido. Y aquí otra clave: mayor biodiversidad, mayor producción. La mayoría de los campos con este sistema logran duplicar la cantidad de animales por hectárea (carga) en tres o cuatro años. Es un cambio de paradigma”.

Triple impacto

El Sistema holístico plantea un triple impacto en su desarrollo. En primer lugar, económico: menos costos, más productividad. El segundo tiene que ver con el medioambiente (la huella de carbono, la biodiversidad en el suelo). Y el tercero es lo social. “La gente que viene realizando esto, incorpora gente a vivir en el campo. Nuestra propia experiencia misma sirvió para contagiar a algún vecino, a la gente que trabaja con nosotros: saben de qué se trata y hacia dónde vamos. De esta manera, se incentiva que la gente vuelva al campo. En Australia, que lleva muchos más años en este sistema, muchos que eran adolescentes y que vivieron esta etapa, ahora son adultos y están volviendo con otra mirada. Hay mucho por crecer”, destaca el médico veterinario.

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