Agricultura

Llegaron las lluvias: ¿mejoran las perspectivas de cosecha?

El pronóstico para los últimos diez días de enero anticipa una reversión casi completa de la situación meteorológica de la primera mitad del mes, con aportes de lluvia generalizados.

Jueves 20 de Enero de 2022

El período comprendido entre la segunda mitad de diciembre y la primera de enero pasará a la historia como una de las ventanas de tiempo más exigentes que se recuerden para los cultivos de verano, al menos en las últimas décadas. Condiciones extremas de temperatura, intensa radiación, alta evapotranspiración y lluvias escasas, justo entre los días de mayor cantidad de horas de luz en el año. Un combo realmente destructivo que motivó recortes en la proyecciones de producción de los principales granos y obligó a “rearmar” los números de la campaña, tanto para los productores como para el gobierno.

La Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) fue la primera fuente en calcular la magnitud de las pérdidas económicas: la friolera de US$ 2.930 millones de impacto sobre los productores, que entre maíz y soja obtendrán una producción 17 millones de toneladas inferior a la potencial. La cosecha quedaría en 48 millones de tn para maíz y apenas 40 millones de tn para soja, frente a 52 y 45 Mill tn el año pasado, respectivamente.

Asimismo, desde la entidad sostuvieron que el quebranto para la macroeconomía argentina ascendería a US$ 4.800 millones, suma superior al 1% del Producto Interno Bruto (PIB), resultado de los “efectos arrastre” que tiene el sector agropecuario en su vinculación con otras actividades (distribución, comercialización, almacenaje, servicios, etc.).

En la misma línea, asociaciones de productores y otras agrupaciones del sector también levantaron la voz, como el caso de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA) que este martes solicitó la declaración de emergencia agropecuaria con el objeto de apoyar al amplio grupo de productores damnificados. Incluso la cartera de Agricultura dentro del gobierno nacional reconoció estar evaluando medidas de ayuda tras recorrer zonas afectadas en la provincia de Santa Fe.

Se trata de un golpe que excede a las fronteras del país, con efectos que pueden apreciarse también en Uruguay, Paraguay y los estados del sur brasileño, en distinta magnitud, bajo una campaña que se enmarca por segundo año consecutivo en la categoría de “Niña”. Las últimas dos veces que este patrón -caracterizado por un enfriamiento del Pacífico- se presentó en años seguidos, en los veranos de 2008-09 y 2011-12, las consecuencias productivas fueron dramáticas.

El mercado internacional reaccionó en las últimas semanas con mejoras significativas en los precios, particularmente de soja, reflejando la menor disponibilidad de oferta que se anticipa para el año desde estas latitudes.

Por fortuna, desde la madrugada del sábado llegaron las lluvias y se produjo un gran alivio con la baja de las temperaturas. A excepción de episodios puntuales de caída de granizo sobre diversos sectores al oeste del país, pareciera que el desarrollo del resto del mes se volvió favorable y hace pensar en una recuperación productiva, quizás hasta el punto de devolver a muchos lotes a su potencial inicial y en otros detener la pérdida ya consumada, evitando lo que en muchos casos parecía encaminarse a un escenario de “catástrofe”.

Las últimas lluvias trajeron alivio y hacen pensar en una recuperación productiva, quizás hasta el punto de devolver a muchos lotes a su potencial inicial y en otros detener la pérdida ya consumada Las últimas lluvias trajeron alivio y hacen pensar en una recuperación productiva, quizás hasta el punto de devolver a muchos lotes a su potencial inicial y en otros detener la pérdida ya consumada

Sin embargo, al menos considerando el panorama de las próximas dos semanas, luce muy aventurado asumir que las nuevas condiciones propiciarán un rebote generalizado en las expectativas de rendimiento. En primer lugar, porque aún con la lluvia que anticipan los pronósticos hasta finales de mes, para distintas agencias meteorológicas la ventana diciembre-enero finalizará con un déficit pluvial no menor al 10-15% versus las marcas estadísticas habituales del bimestre, en torno a los 250 mm en zona núcleo. Asimismo, tampoco parece que pueda revertirse con facilidad el daño fisiológico causado por la sucesión de horas de exposición de los cultivos a temperaturas superiores a 34-35° C en días consecutivos.

La soja ingresará en período crítico de definición de rendimiento a lo largo de febrero, instancia en la que será crucial que se extiendan las condiciones húmedas de la segunda mitad de enero. Lo mismo ocurre para el maíz tardío, aunque su siembra está más recostada sobre el norte y oeste del país, zonas más favorecidas con las lluvias que el litoral este de las provincias de Santa Fe, Entre Ríos y noreste de Buenos Aires, donde se presentan los mayores daños de la campaña.

Las condiciones de febrero son un gran interrogante y buena parte de los modelos climáticos predicen una anomalía negativa, con humedad ajustada en la zona central del país.

La campaña viene atravesando condiciones extremas y cambiantes, caracterizada también por una alta disparidad y heterogeneidad en las condiciones de cultivos, con diversidad regional. Como regla, la franja este del país está mucho más afectada que el oeste.

Ante este escenario y dados los próximos acontecimientos, resulta difícil encontrar mediciones certeras de tamaño de cosecha, al menos hasta que los datos puedan chequearse con ingresos a circuito comercial. Así, las estimaciones productivas de los dos mayores cultivos del país podrían seguir expuestas a potenciales recortes y revisiones hasta que finalice el ciclo en el mes de abril.

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