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Los 'alfatips' para una siembra de alfalfa exitosa

Desde el INTA comparten sugerencias técnicas para la siembra de este cultivo, que incluyen estrategias agronómicas, regulación de maquinas y técnicas de manejo.

Martes 30 de Marzo de 2021

Argentina es el segundo país de importancia en la siembra del cultivo de alfalfa, después de Estados Unidos, con una superficie sembrada a nivel nacional de 3,4 millones de hectáreas. Asumiendo una persistencia, en promedio de 4 años, anualmente se estarían renovando casi 850 mil hectáreas.

Según el INTA, la alfalfa, como especie pura o consociada, integra más del 58% del total de las forrajeras de la región pampeana argentina. En esta área se cultiva principalmente en condiciones de secano y es por excelencia la principal especie forrajera del país, así como la base de la producción de carne y leche de la región pampeana.

Además, en la actualidad, existen cada vez más productores que se dedican exclusivamente a la producción de heno, especialmente megafardos de alfalfa, con diferentes destinos, ya sea para consumo interno o exportación.

Las claves de una siembra eficiente de alfalfa: los #alfatips del INTA

  1. Fecha de siembra: para la región pampanea, la fecha de siembra óptima es a principios del otoño (marzo-abril), debido a que se cuenta con temperaturas medias óptimas para la germinación y emergencia, buena disponibilidad de humedad de suelo, menor presencia de malezas agresivas y se favorece el desarrollo raíz y corona.
  2. Stand óptimo de plantas a 90-120 días de la siembra: los productores se deberían encontrar con un stand alrededor de 250-350 plantas/m2. Esto garantiza el inicio de un cultivo con buena cobertura de plantas/m2, que será potencialmente más productivo, con menor posibilidad de competir con malezas y con una mejor vida útil.
  3. Densidad de siembra: para definir la densidad de siembra, desde el INTA recomiendan sembrar entre 360 y 440 semillas viables/m2. De esta manera, si se asumen una eficiencia de implantación o coeficiente de logro del 45%, entre los 90 y 120 días, se contaría con el stand óptimo recomendado.
  4. Elección del cultivar: al momento de definir qué cultivar sembrar, recomiendan considerar la elección del grado de reposo, características productivas y resistencia a plagas y enfermedades. Para ello, desde INTA Manfredi se conduce la Red Nacional de Evaluación de Cultivares de Alfalfa, donde se evalúan anualmente los cultivares comerciales en diferentes puntos del país.
  5. Fertilización inicial: para definir la fertilización a realizar, es crucial realizar un muestreo y análisis de suelo para luego determinar los nutrientes o tipos de enmiendas que sean necesarios aportar. El cultivo de alfalfa necesita suelos con pH cercanos a la neutralidad, con buena provisión principalmente de nitrógeno, fosforo, azufre. En el caso del nitrógeno, las grandes cantidades requeridas son provistas a través de la fijación biológica del nitrógeno. En suelos ácidos, la fijación biológica de nitrógeno y la disponibilidad de fosforo se reduce, en consecuencia, el encalado puede ser una alternativa para su corrección. Según estudios realizados por INTA, con valores inferiores a las 20 ppm de fósforo disponible, hay respuesta a la fertilización, y en suelos pobres en materia orgánica y con texturas gruesas, es frecuente encontrar respuesta a la aplicación de azufre.
  6. Cultivo antecesor: dependiendo el esquema de rotación de cada lote, los mejores cultivos antecesores serán aquellos que aportan un menor volumen de rastrojo al momento de la siembra de la alfalfa y que liberen el lote en forma temprana. Ejemplo de ellos son: moha para rollos, girasol, trigo, soja ciclo corto, maíz para silaje. Sin embargo, una buena siembra comienza con una buena cosecha, porque más allá de poder cosechar granos o forrajes, también se está cosechando información y se prepara la cama de siembra para el próximo cultivo. Esto incidirá directamente en la distribución y cantidad de ese rastrojo, la fecha en que se libera el lote, control de malezas previos y, algo no menor, las condiciones de humedad al momento de siembra.
  7. Distancia entre hileras a la siembra: los mayores rendimientos se observan con siembras en líneas paralelas entre 15 a 17,5 cm de distancia entre hileras. Sin embargo, debido a la falta de maquinarias en el sector productivo, es habitual encontrarse con siembras en líneas paralelas a 21 cm, provocando caídas en el rendimiento que superan el 20%. Para salvaguardar esta disminución se suele utilizar la siembra comúnmente llamadas “tipo raviol o cuadriculada” y “sesgada”. Sin embargo, estudios llevados a cabo por el INTA en diferentes regiones del país dan cuenta que estos arreglos de siembra, versus la siembra a líneas a 21 cm, no generan beneficio en la producción e incrementan el costo operativo por tener que realizar una doble pasada de sembrador.
  8. Sistema y profundidad de siembra: el sistema puede ser siembra directa o convencional y, dado el pequeño tamaño de la semilla, la profundidad de siembra deberá ser entre 1 a 1,5 cm y se relaciona directamente con el porcentaje de emergencia del cultivo, por lo tanto, es un factor de regulación muy importante.
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Regulación de la sembradora

En la mayoría de los casos, los equipos utilizados para la siembra de pasturas en Argentina son sembradoras de grano fino que presentan el denominado “cajón alfalfero”, que además de no estar diseñadas para la siembra de pasturas, tienen como desventaja que la semilla de alfalfa es 13 veces más pequeña que una semilla de trigo. Esto remarca la importancia de conocer y calibrar de modo correcto la sembradora antes de salir a implantar alfalfa.

¿Qué necesitamos de un tren de siembra?

Generalmente hay 3 tipos de dosificadores de semillas: rodillos acanalados, chevrones y roldanas, todos son muy buenos y entregan semillas en forma continua. Generalmente, los problemas más graves ocurren a continuación, donde comienza la distribución de la semilla, los tubos de bajadas de semillas, que por no tratarse de sembradoras de pasturas generalmente tienen un despeje muy alto con respecto al suelo.

Podemos encontrarnos con tubos telescópicos rígidos o bien mangueras de goma corrugada, en este caso debemos tener presente que queden lo más tenso posible cuando la máquina se encuentra en posición de trabajo. Es importante que los tubos de bajada desde el cajón alfalfero a los trenes de siembra no sea corrugado descubierto en su interior, dado que allí se pueden acumular semillas que podrían generar irregularidades en su bajada y distribución y, además, que tengan el menor despeje posible. En casos de uso de mangueras goma corrugadas, se deben utilizar las que poseen pliegues internos superpuestos, comúnmente llamados polleras.

Ahora bien, en equipos de siembra directa, antes de depositar la semilla en el suelo, la cuchilla de microlabranza es un jugador clave, y deberá realizar una excelente labranza y corte del rastrojo. La cuchilla deberá trabajar a lo sumo 1 cm por debajo de la profundidad de siembra, para evitar la ruptura de la capilaridad a mayor profundidad, permitiendo a la semilla disponer de mayor porcentaje de humedad, con lo que podrá embeberse más rápidamente, mejorando así la uniformidad y el porcentaje de emergencia, disminuyendo la competencia y aumentando la producción.

En el mercado argentino existen una gran variedad de modelos de cuchillas. Cada una de ellas, con diferentes números de ondulaciones y diversos diámetros, lo que debemos asegurar es una buena labranza, con corte del rastrojo y limpieza del fondo del surco donde vamos a depositar las semillas.

Luego del trabajo realizado por la cuchilla, le toca el turno al o los discos abridores de surco, lo más común es encontrarnos con el sistema de abresurco bidiscos. Es fundamental controlar su desgaste, mirando su punto de encuentro.

El control de la profundidad en una siembra de pasturas no es nada fácil y factores como el control de carga y la velocidad de avance, son puntos importantes al momento de tratar de obtener un alto logro de semillas emergidas. Por ello no solo la maquinaria debe estar bien regulada, sino que el operador debe estar lo más capacitado posible y ser consciente de la labor que va llevar adelante.

Consejos para la calibración y puesta a punto de la máquina sembradora

  1. Regular la profundidad de labor de la cuchilla, desde el vástago en primera medida, para evitar un trabajo en profundidad o mediante le regulación de los topes de los cilindros hidráulicos delanteros.
  2. Controlar el desgaste de los discos abridores (bidiscos) o la zapata en aquellos con monodisco y la profundidad de los mismos a través de las ruedas limitadoras solidarias a los discos, evitando alta fuerza descendente sobre ellas.
  3. En caso de tener mangueras de gomas, controlar su tensión en la posición de trabajo, observando que queden como un tubo rígido evitando pliegues internos.
  4. Controlar que los dosificadores y cajones porta semilla se encuentren limpios y en buen estado.
  5. La velocidad de siembra debe elegirse cuidadosamente, ya que el trabajo debe ser muy delicado, por lo tanto, recomendamos no exceder de los 5 a 6 km/h.

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