La escalada del conflicto en Medio Oriente, con Irán como epicentro, impacta de lleno en los mercados globales y reconfigura el escenario para los granos, tanto a nivel internacional como local. El salto en los precios de la energía, las restricciones logísticas y el encarecimiento de los fertilizantes impulsan nuevas subas, mientras los fondos de inversión incrementan su posicionamiento en commodities agrícolas como refugio ante la volatilidad.
El shock energético impulsa los granos y abre una ventana para Argentina
La escalada en Irán vuelve a tensionar los mercados globales: suben energía, fertilizantes y fletes, mientras los fondos aumentan su apuesta en commodities agrícolas. El análisis de Dante Romano.
La guerra en Medio Oriente provocó un shock energético que impactó en los granos.
“El mercado cree que el conflicto ya está incorporado en los precios, pero cada escalada genera nuevos saltos, especialmente por el impacto en energía, fletes y fertilizantes”, explica Dante Romano, profesor e investigador del Centro de Agronegocios y Alimentos de la Universidad Austral.
A nivel global, el encarecimiento del petróleo, con el Brent por encima de los 100 dólares, eleva los costos productivos y logísticos. A esto se suma la decisión de China de restringir exportaciones de fertilizantes, lo que agrega presión sobre los nutrientes y complica la campaña agrícola mundial. En paralelo, el virtual cierre del Estrecho de Ormuz dispara los costos de transporte y profundiza la incertidumbre.
En este contexto, el Consejo Internacional de Granos proyecta menor producción de maíz y trigo para la campaña 2026/27, con una demanda firme que lleva a un mercado más ajustado. En soja, si bien la producción crece, el mayor nivel de molienda mantiene los stocks en niveles bajos.
“Estamos pasando de un escenario de abundancia a uno de mayor estrechez, sobre todo en cereales. Aunque los stocks siguen siendo altos, los precios empiezan a reflejar lo que viene”, señala Romano.
Impacto en Argentina
En el plano local, el maíz se posiciona como el cultivo más dinámico en el corto plazo. La cosecha avanza con rindes superiores al promedio, pero las lluvias recientes y la fuerte demanda externa generan un escenario alcista.
“En Argentina, el maíz muestra rindes muy buenos, pero las lluvias demoran la cosecha en un momento en que hay una fuerte demanda externa. Esto, sumado a una importante cola de buques, sostiene los precios locales”, indica Romano.
La recolección supera el 17% con rindes promedio de 84 qq/ha, un 17% por encima del año pasado. Sin embargo, las lluvias retrasan el ingreso de mercadería a los puertos justo cuando la demanda es más exigente.
“Si la cosecha se retrasa y coincide con el inicio de la soja, el productor prioriza la oleaginosa, lo que genera un faltante momentáneo de maíz y presiona los precios al alza”, agrega.
Demoras en Brasil
En soja, el escenario también muestra oportunidades para el país. Brasil enfrenta demoras en su cosecha y problemas en exportaciones hacia China por cuestiones fitosanitarias, lo que deriva parte de la demanda hacia Argentina.
“Las trabas en Brasil generan oportunidades para la soja argentina, en un contexto donde además los precios de aceite y harina se mantienen firmes y mejoran la capacidad de pago de la industria”, explica Romano.
A nivel productivo, la condición de los cultivos es sólida: el 81% se encuentra en estado normal a excelente, con mejoras recientes gracias a las lluvias.
En trigo, si bien el mercado global mantiene niveles de stocks relativamente elevados, las proyecciones apuntan a una caída en la producción y una mayor concentración de existencias en China, lo que limita la oferta disponible real.
“El trigo todavía tiene un colchón de stocks, pero cada vez más concentrado y menos accesible, lo que puede generar mayor volatilidad ante cualquier problema productivo”, sostiene Romano.
Fondos y expectativas: señales mixtas
En el mercado financiero, los fondos especulativos ajustan sus posiciones: aumentan compras en maíz y trigo y reducen exposición en soja, en parte por el enfriamiento de las negociaciones entre Estados Unidos y China.
“Los fondos recalibran sus estrategias: venden soja y compran maíz y trigo, anticipando cambios en área de siembra y en la relación de precios”, explica Romano.
De cara a lo que viene, el mercado espera los datos del Usda sobre intención de siembra en Estados Unidos, que podrían confirmar un desplazamiento de área desde maíz hacia soja por el alto costo de los fertilizantes.
En un escenario dominado por la incertidumbre geopolítica, la energía marca el pulso de los mercados agrícolas. Y en ese contexto, Argentina gana protagonismo, con oportunidades concretas, aunque también con desafíos logísticos y productivos que definen el comportamiento de los precios en el corto plazo.









