Reducir costos de producción, contribuir a la sustentabilidad y conectar al agro con el mundo financiero. Por esos caminos transita buena parte de las soluciones que ofrecen las nuevas startups tecnológicas surgidas en vinculación con el mundo de los negocios agropecuarios. El desafío es conseguir más inversiones, escalar y consolidar “un ecosistema de segundo piso” que las ayude a crecer e internacionalizarse.
Las startups tecnológicas del agro buscan fortalecer su ecosistema de negocios
Más de 700 personas participaron en el BCR Agtech Forum. Emprendedores, inversores y representantes de instituciones repasaron los caminos para que el sector gane en escala
La Bolsa de Comercio de Rosario fue sede de una nueva edición del Agtech Forum.
Esas son algunas de las conclusiones que se escucharon en el BCR Agtech Forum 2025, organizado por la Bolsa de Comercio de Rosario. El encuentro, que contó con el apoyo del BID y se enmarcó también en las actividades del Santa Fe Business Forum, reunió durante los días martes y miércoles a más de 700 personas que asistieron a rondas de negocios y pitch sessions de startups.
Laura Rodríguez de Sanctis, gerenta de Innovación y Mercado de Capitales de la Bolsa, destacó que los objetivos del área creada hace siete años en la entidad rosarina incluyen "promover la cultura de la innovación, crear un mercado de innovación y potenciar la internacionalización”.
Citó, entre las cien startups que surgieron del programa, el caso de dos que se ajustaron a estos objetivos. Uno es el de Origino, nacida para desarrollar a la trazabilidad cárnica y expandida al sector de cereales, dentro del cual lanzó en la alianza con A3 la primera operación con garantía de activos tokenizados en el mercado de futuros. El otro es el de Caligenia, que se dedica al tratamiento de residuos avícolas para convertirlos en abono, y acaba de hacer pie n Alemania. “Hay mucho potencial para la internacionalización, estuvimos en China con muchas start up y hay mucha avidez internacional por nuestra tecnología”, dijo.
Un ecosistema
Para apuntalar ese objetivo es importante contar con una buena plataforma regional, que involucre al Estado, las empresas y las instituciones. ¿Cómo está ese panorama en América latina? Federico Bert, del Instituto Interamericano de Coopración Agrícola (Iica), destacó la veloz evoución de las agetch en la región, aunque con una “tremenda heterogeneidad” entre los países. “Brasil y Argentina están muy bien posicionados”, señaló. La demanda, aseveró, “está segurada porque el sistema agroalimentario tiene un montón de desafíos y las tecnologías digitales son el instrumento más promisorio para atenderlos”. Pero subrayó que “falta consolidar un esquema regional de segundo piso” que apuntale ese desarollo. “El financiamiento, por ejemplo, todavía es un fenómeno barrial para este sector”, dijo.
Víctor Mondo, del Embrapa, comentó la transformación que realizó el “Inta brasileño” para contribuir a crear esta plataforma. Desde la creación del Radar Agtech en 2019, para alimentar de información de calidad a las políticas públicas; pasando por el desarrollo del hub de innovación Agnest, que entre otras cosas promovió la conformación de “laboratorios vivos”; hasta la conformación de una red de “corredores de innovación” distribuidos en el territorio brasileño.
Alejandro Escobar, de Bid Lab, comparó el momento de las agtech dentro de las políticas de inversión del banco de desarrollo con el de las microfinanzas hace 30 años. “Será la próxima revolución”, dijo, aunque apuntó que falta mucho por hacer. Los fondos de inversión en agtech son todavía franca minoría entre los que reciben atención de la entidad. El parate inversor de la pandemia no ayudó aunque, de a poco, las oportunidades están volviendo. “Hoy están entrando los inversores de largo plazo y el interés está centrado en financiar las startups que ofrezan soluciones concretas y que bajen los costos”, dijo.
En el caso específico de Argentina, Mariano Mayer, de Arcap, señaló que hubo “una acelerada interesante de las agtech” a partir de la “digitalización de la demanda” durante la pandemia. “La mesa vino al campo”, bromeó. También apostó al cruce con las fintech, facilitado por la Inteligencia Artificial. María José Soler, de Endeavor, explicó que el ecosistema se dulicó en los últimos años y pasó de focalizarse casi exclusivamente en las soluciones de tranqueras adentro a ofrecer soluciones de mercado. “Hay muchos emprendedores trabajando con uso de datos y sustentabilidad”, dijo. Citó un informe de la Universidad Austral que indica que el 60% productores usa alguna aplicación. A su juicio, los productores “pueden jugar un papel para que los emprendedores tecnológicos, que en un 90% no provienen del agro, conozcan más la industria”.
Las pitch session
Las “pitch session” arrancaron con la experiencia de startups que nacieron del ecosistema de la Bolsa y que hoy están consolidadas y en expansión. Andrés Yerkovich contó la actualidad de Sima, empresa que aporta apoyatura científica a los equipos de monitoreo en el campo, digitalizando y comunicando datos en forma eficiente. Actualmente tiene 8 millones de hectáreas bajo cobertura en América latina. En el futuro inmediato, el objetivo es que “nuestros productores operen como empresas de tecnología y llevar nuestro know how”.
Juan Manuel Baruffaldi mostró el momento de Deep Agro, que aplica IA y un dispositivo de cámaras de alta resolución y computadoras para combatir las malezas en forma selectiva. “Redujimos 74% la aplicación de agroquímicos”, dijo. Hoy trabajan en Argentina, Brasil y EEUU.
Del monitoreo y las aplicaciones, al almacenamiento. Wiagro nació para evitar la pérdida de alimentos y promover la trazabilidad requerida por normas ambientales como las que estableció la Unión Europea. Crearon dispositivos con sensores que permiten ver “cómo respira el grano almacenado en el silobolsa”, monitoreando posición, cantidad y calidad. “Transformamos la bolsa plástica en una plataforma tecnológica”, describió Martín Cordasco. Es que, junto a Ipesa, crearon “el primer silobolsa inteligente del mundo”. En el horizonte está llevar el sistema a barcazas y buques.
Delfín Uranga, de Siloreal, apuntó al cruce entre la agtech y el mundo de las finanzas. Nació cuando experimentaron la dificultad que tienen las sociedades nuevas que operan en el campo para entrar en el scoring de los bancos, pese a tener activos agropecuarios. Para atender esa brecha, crearon un disopositivo para tokenizarlos. “El silo es un activo real, líquido y de fácil realización”, explicó. La startup hace visible ese activo para el sistema financiero. “Hay un satélite que pasa tres veces al día para verificarlo”, dijo. Ahora llevaron su dispositivo a las vacas de tambo, para que puedan tener valor de crédito.
Dan Balanofsky contó que Antubay, una startup orientada a solucionar los problemas de conectividad en lugares lejos de conexión a la red eléctrica, va por su primera ronda de inversión. Desarrollaron sistemas propios de gestión de energía que, a través de la acumuación de energía solar y eólica, facilitan la conexión y procesamiento de cámaras de seguridad y estaciones meteorológicas, así como el monitoreo de granjas.
Momento bisagra
Con más de 100 startups y 40 fondos de inversión presentes, el foro juntó talento emprendedor, capital de riesgo y visión estratégica. Cintia Majul, Coordinadora de la Comisión de Innovación de la BCR, planteó que la agroindustria atraviesa un “momento bisagra” frente a desafíos globales. Mayco Mansilla, CEO y Co-Founder de Innventure, co organizador de la jornada, aseguró que Argentina y América Latina tienen la posibilidad de ser no solo la principal región exportadora de alimentos, sino también desarrolladores y exportadores de tecnologías agroindustriales. Y Érica Hynes, secretaria de Ciencia, Tecnología e Innovación de Santa Fe, resaltó la importancia de fortalecer la articulación público-privada para potenciar el ecosistema de innovación.








