Crónicas de campaña

Soja: se encienden las alertas

La falta de agua comienza a impactar de lleno en el cultivo que está definiendo su rendimiento. La Bolsa de Rosario recortó la estimación de rendimiento a 31,8 qq/ha y podría ser menor. Los precios internacionales empiezan a entonarse.

Sábado 19 de Febrero de 2022

Una luz de alerta aparece sobre el horizonte para la soja. El cultivo, que en el ciclo pasado experimentó un recorte de área por la sequía, enfrenta en la campaña 2021/22 los mismos limitantes climáticos que ubicarían sus rendimientos en 31,8 quintales por hectárea (qq/ha), según los últimos datos de la Guía Estratégica para el Agro (GEA) que en su último reporte le hizo una poda a las estimaciones. El mercado tomó nota de la situación y las cotizaciones de la oleaginosa tomaron un sendero alcista en la semana, frente a un virtual recorte de la cosecha sudamericana.

“Los pronósticos no son favorables en cuanto a provisión generalizada de agua hasta el comienzo de la última semana del mes”, explicó el doctor en Ciencias Atmosféricas y referente de GEA, José Luis Aiello, y así dio el panorama de base al que se enfrenta el cultivo estrella de la Argentina. “Sin lluvias importantes, la soja no encuentra piso y puede terminar con rindes por debajo de la 2017/18”, advirtió

El año pasado, la soja pasó de 38,5 a 31,1 qq/ha por el final seco de febrero y en la actualidad las cosas no parecen mejores ya que se estima llegará a los 31,8 qq/ha en la zona núcleo productiva, un número que además, podría ajustarse si las lluvias no llegan según lo esperado en los próximos siete días.

Sucede que, si bien hubo eventos de caída de agua en los últimos días, fueron desparejos y menos importantes de lo que se preveían. Además, para la semana siguiente se esperan lluvias y tormentas puntuales sobre parte del área, pero también dispersas y de bajo volumen. “Lamentablemente, en este escenario la soja de la región núcleo tiene muchas chances de terminar con rindes por debajo de la 2017/18, cuando promedió solo 29 qq/ha”, aseguró Aiello.

A priori, los números son un ejemplo de este escenario. La Bolsa de Comercio de Buenos Aires informó que la siembra de soja finalizó con 16,3 millones de hectáreas implantadas versus las 16,9 millones de la campaña anterior. Por su parte, la Bolsa de Rosario estimó que la producción local de soja será de 40,5 millones de toneladas, es decir 5 millones por debajo de lo estimado por el Departamento de Agricultura de Estados Unidos.

La Bolsa porteña, en su Panorama Agrícola Semanal (PAS), indicó que se incrementa la condición hídrica regular/sequía para la soja en un momento en que parte de los cultivos definen su rendimiento. “Se estima que un 37% del cultivo de soja presenta una condición hídrica regular/sequía, tres puntos porcentuales por encima de lo relevado la semana previa (34 %)”, indicó. En tanto, un 23 % del área presenta una condición de cultivo regular/mala.

Precios entonados

Con estos condicionantes, los precios volvieron a subir en la semana en Chicago. El contrato marzo de la oleaginosa superó los u$s 584 la tonelada, a la vez que el de mayo pasó los u$s 586. “Los fundamentos de la suba radicaron en las preocupaciones del mercado respecto al efecto de la falta de lluvias y humedad en Sudamérica”, indicó la Bolsa de Rosario y agregó que “a pesar de las mejoras climáticas en algunas zonas productoras de Sudamérica, el agua cada vez tiene menos impacto sobre los rendimientos productivos, lo que consolida las proyecciones bajistas de producción”.

A este contexto de mermas de oferta se agrega “un elevado dinamismo comercial en los Estados Unidos, con una fuerte demanda externa, una nueva semana alcista de exportaciones y una tercera jornada consecutiva de anuncios del Departamento de Agricultura de dicho país (Usda) de un incremento de las ventas externas”, agregó.

En concreto, los datos de GEA muestran que el 45% de la soja de primera está en condición de regular a mala cuando el 85% ya está en llenado de granos y según estimaron los técnicos, hay cuatro indicadores de mal presagio para la soja. En primer lugar “lo que llovió en la semana no cambio que el 60% de la región núcleo siga en escasez y sequía”, y en segundo término, “el 85% está llenando granos (entre R5 y R6) y el resto está formando chauchas (entre R3 y R4)”.

El tercer condicionante es que “el 45% de la soja de primera está en condiciones regular a mala (mala 7%, regular 38%, buena 45% y muy buena 10%)” y, finalmente “no hay lluvias importantes a la vista para la próxima semana”.

“La ausencia de lluvias importantes de las últimas tres semanas en pleno periodo crítico de la oleaginosa de primera sigue bajando los rindes esperados”, indicó GEA y planteó que en las zonas más complicadas por la escasez hídrica, el llenado de granos está muy comprometido”.

En el sur-este santafesino, como en Bombal, se necesitan entre 40 a 50 mm para completarlo. Allí los promedios irían entre 20 a 35 qq/ha. En Pergamino, el llenado de granos no está asegurado y podría haber una gran variabilidad de rindes según las lluvias recibidas. En Marcos Juárez los rindes estarán muy por debajo del año anterior. En zonas con mejores reservas de agua los rindes podrían hasta superar los 40 qq/ha, como en Gral. Villegas, en el noroeste bonaerense Gral. Villegas y Carlos Pellegrini y El Trébol, en el centro-sur santafesino.

Maíz más acotado

Mientras eso ocurre con la oleaginosa, el maíz también reporte menores rindes de lo esperado. Según GEA con el 15% de la recolección en el área núcleo se observan rindes de 40 qq/ha en maíz temprano. “La primera sorpresa es que los rindes son más bajos que los estimados, si bien se tratan de lotes muy afectados, y la segunda es que se adelantó treinta días la cosecha respecto de hace un año”, señaló GEA. Las malas señales indican que los 85 qq/ha de promedio estimados para la región, casi 15% menos del rinde 2020/21, tendrán que ser ajustados a la baja.

Aún así, GEA plantea que “falta mucho por cosechar, y lo que viene es mejor y hay áreas que han quedado a salvo del gran daño ambiental que sufrió la región, pero los resultados son muy bajos”.

Sucede que esta campaña, a causa del severo estrés termo-hídrico que sufrieron los cuadros tempranos en pleno período crítico, el ciclo se acortó y la cosecha ya revela niveles de daño. Los primeros rindes recolectados pertenecen al centro norte de la región GEA, él área más afectada por la falta de agua durante todo el ciclo del cereal. En Cañada Rosquín el avance es del 20%, con resultados magros de 30 a 50 qq/ha. Si bien hay lotes mejores los técnicos advierten que la media del área será muy pobre: “si logramos un promedio de 60 qq/ha damos por satisfechos. Respecto al año pasado, la caída es de un 45%”.

Los asesores comentan que continuarán cosechando aun con humedades mayores al límite de comercialización para minimizar las pérdidas por vuelco. En Carcarañá comenzaron por los lotes que estaban más arrebatados por el calor y la falta de agua, y obtuvieron 70 qq/ha, mientras que, en Casilda, lotes con similares, características rindieron apenas 30 qq/ha. En Marcos Juárez aún falta una semana para que se enciendan los motores, y estiman que alcanzarían los 100 qq/ha, lo cual sería un 15% menor que la campaña pasada. En Carlos Pellegrini esperan similares productividades. Mientras que en Wheelwright y Colón, advierten un panorama muy complejo: “el grueso de los maíces estará en los 30 a 50 qq/ha”. También aclaran que desde Hughes hacia el oeste la situación cambia y mejora. “En Venado Tuerto esperan un cosechón”.

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